Frente al mar, si frente al mar fue tu encuentro con mi encuentro
Frente a frente figura de espalda y horizonte,
No fuiste testigo, no,
de la mujer huida, dispuesta al cielo
No fuiste testigo, no,
Del hilo de agua dulce que fueron tus piernas;
uniendo el núcleo de mi tierra con la faz de tu Universo.
El momento se me regaló a conciencia, solo a mi conciencia,
por una fuerza que no entiende al hombre complejo.
Te amé desde ese entonces, más con temblorosa mano y tu boca de
ángel.
Más, en tu camino que hicimos, que ahora vuelve a ser tuyo y en lo
eterno
fue grabada tu huella en la memoria del cemento,
congelada tu sonrisa en mi fuego; calentado mi frio en tu anhelo
de entender lo que no se entiende, porque no está construido en la
razón.
¿Cómo decir que te amaba desde ese instante, si no creías el
sentimiento de primera vista?
Me piensas, ¡loco!,
Es tan poco tiempo,
Pero sabe tu alma lo cierto:
que la eternidad del amor puede
Incluso concentrarse al segundo.
Así, como lenguas de otoño,
que bajan la semilla,
El amor llega,
sin saber por qué
en lugar preciso
con húmeda tierra fértil,
en calor
en rocío.
Soy inicio de tu bosque donde estacan tus pies dulces,
Entrarás en un camino de sombras y destellos,
Irás de mi mano
Por siempre
Hasta que la muerte no nos separe
Pues seguiremos
siendo ese uno
de todos los tiempos
vividos
desde el viejo paraíso.


